Preambulo de la destruccion

Hoy he salido a las 06:00 am de una guardia.

Subí a la ecovia, desesperada por un cigarro, y resintiendo la noche en vela. Mi torpe instinto ya hacia estragos, pues de momento me sentia absolutamente ansiosa. Supuse que era por la adrenalina de querer llegar lo mas pronto posible a casa.
Transborde después a la estación Mitras, linea 1 y mientras esperaba recibi de golpe, ciertas noticias que debi recargarme en la pared, la impresión me debilitó, pues estuve a nada de caer.

De pronto mientras sostenía el teléfono, mis manos no dejaban de temblar, mi respiración aumento significativamente y algunas lagrimas adornaron el preámbulo de la destrucción.

Hoy toque fondo respecto a mi paciencia, personas de quien menos lo esperas acosandote de una y mil formas inimaginables. Bajo mentiras cínicas y descaradas. ¿pero que puedo hacer? yo no creó en Dioses, y carezco de fe. ¿que otra cosa puedo hacer mas que cruzarme de brazos para contemplar mi muerte? ¿el silencio, la soledad? ¿callar mientras todos gritan, llevan y traen?

Y no lo hago por temor, lo hago para defender a mis enemistades de mi misma, ya que si pierdo el control, la situación seria mas que desfavorable. (De todos modos pierdo)

Últimamente me siento en un rincón, llevo mis manos al rostro, suspiro hondo conteniendo mis lagrimas y exhaló, tantas veces como me sea posible hasta concentrarme en la nada.

Me siento desconcertada, decepcionada y sorprendida. Hoy se marco una etapa en mi, sigo sin poder dormir presa de mi histeria, a punto de masticar las colillas de los cigarrillos ó morder mi labio hasta sangrar, azotar mi cabeza, desgarrar las ideas.

Maldita ansiedad. Simplemente es inútil, todo esfuerzo, inútil, ¿que mas da?

Ana Lerma.

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