ROSITA


<< La vida no te roba los lirios y dalias que jamas llegaran a perfumar tu esponjada melena cobriza, fue la connotación dentro del letargo visceral, aquellas casualidades del tiempo... >>

No se si me rodea el suspenso y el drama, ó si todo lo que yo observo me parece especial, en fin, les cuento:

Hace poco tuve una hermosa paciente de 88 años en el country, por Garza Sada. Con diagnóstico de Alzheimer, déficit de atención y trastorno de identidad disociativo. La residencia era como entrar a un pequeño Museo, tan lleno de historia y recuerdos. Ella era toda una dama, en toda la expresión de la frase, una mujer que disfrutaba su feminidad al máximo pese a su edad, usaba pantimedias, faja tipo corsé y vestidos hechos a su talla, de la moda de los años 30's 40's y 50's. Su peluca era exactamente de su color natural, afirmaban sus hijos e hijas, cobriza. Al ingresar me abraza y me llama "Anita", que gusto conocerte, tocando mis mejillas y mi cabello. La observé maravillada, mientras escuchaba las indicaciones. Desde su manera de interactuar, posando cada determinado momento, la forma en que delicadamente acomodaba sus manos, al no hacer ademanes, sin dejarlas caer, sobre su falda. Hasta la manía que de inmediato note, de insistir inquisitivamente cada que el dobladillo del tablón de su falda corte A, se arrugaba.

Me mostro su baño y orgullosa me invito a conocer sus maquillajes y fragancias de diseñador e importadas. Cuando me lleva a su habitación, había fotografías tamaño familiar de su boda, y parecía una modelo de la talla de Dolores del Río, del cine de oro.

En su habitación estaba toda su historia, tenía el primer juego de cortinas que le regalaron. Ella aún recordaba eso, y muchos detalles similares. Pero no podía recordar su edad correspondiente a Adulto mayor, ni a su esposo, (Quiza solo se estaba resistiendo a aceptarlo.)

Sonreía todo el tiempo, no parecía estar consumida por la confusión de la enfermedad, el único aparato moderno en el hogar era un microondas, sus hijos decidieron mantener la residencia lo más parecida posible a cuando ellos eran niños. Trataba de integrarse a las actividades diarias como mejor podía, no sin antes elegir desde la noche anterior, que ropa y calzado usaría.

En instantes parecía que dialogaba con una chica de 13 años, me parecía muy dulce, positiva y entusiasta. Cosas que yo carezco totalmente, (Pensé entre mi, "debe de estar tomando demasiada fluoxetina".)

Le imaginé de esas personas, que irremediablemente contagian un poco de su energía, de su "buena vibra", sin embargo mi posición de enfermera no me permitio relajarme, y ceder ante los chistes espontáneos que regularmente hacia... ¡Hasta su risa era encantadora!, (Demonios y yo muy apenas me sonrei por educación, ya que mi sentido del humor es pésimo.)

<< Estoy algo ocupada, pero enseguida continuó con esta anécdota, Saludos y gracias por todos sus comentarios. >>

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