LEVEDAD

III. - LEVEDAD

Su mirada se fijo al techo, dejando de luchar mientras sus uñas aún se aferraban por inercia a mis brazos. Me aleje de Ella, quien perdía peso en su último aliento sin esfuerzo, lo sabía. Murió conforme, nunca obtuvo paz, ni en su mirada en tratamiento ni convaleciente, le delataba la indiferencia a los procedimientos. Esperaba que con el tiempo su disposición cambiase pero en cambio solo se convirtio en alguien más. Le perturbaba la energía y productividad, te alejaba con la mirada. Su entorno yacia entre lo deprimente a sombrío. Fotografías  familiares en la mesa de noche junto a los antihistamínicos y antidepresivos. Un escritorio desordenado entre notas, recetas y gasas.

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