Sinapsis Artificial

Su piel no era perfecta,
y sus modales,
no eran idóneos.

Su figura,
no era tampoco,
algo que a ella le agradara.

El único valor que tenia
la piel, (para ella),
era que cubría
lagunas de
brillantes rubíes sosteniéndole provisionalmente
los huesos.

Lagunas que ella a veces rasgaba...

En si,
en ocasiones,
solía prolongar
sus ausencias.

Ya no era tan joven
y aprovechaba,
esos instantes para callar.

El sobrepeso,
el mareo matutino,
los años de insomnio,
las estrías,
la anorexia,
las cicatrices,
la ansiedad
la distimia,

la adicción al maquillaje.

Todo en ella era físico,
pero descuidada.
Fuerte a la vida,
por accidente,
Pero muy débil a la muerte.

Que la invitaba a divagar.

¿Quien, podría quererla
lo suficiente,
para hacerle el amor a su piel,
a sus pestañas desnudas,
a su alma despeinada,
a sus traumas
e inseguridades?

Y después de ello
quedarse a acurrucarle
la ingenuidad

-¡Supongo, que nadie!-

Y no preciso averiguar.
Soy una tonta,
en celibato.
Porque ya he perdido todo
y nunca voy a ganar.
Porque ya he estado,
expuesta,
enferma
y vulnerable,

Aun asi siempre
con una falsa sonrisa
por delante.

Ya estoy cansada
del egoísmo
y de intentarlo una vez más.
(Nunca va pasar.)

Te acostumbras tanto
a la soledad,
aun estando rodeada
de personas.

Te acostumbras a filtrarte
entre ellos,
a pasar desapercibida. .

A nadie le importas.
Tabletas,
sobredosis,
taurinas,
nicotinas,
pastas,
tónicos,
¡jarabes!

Desde mis entrañas,
conductores
para producirme;
Electricidad.

Todo en exceso.
Una sinapsis artificial.

Daños lentos,
lesiones sin sangrar.
Obsesiones para olvidar,
me es tremendamente
complejo,
tener que estar consciente...

Se me va la juventud,
en pasarla mal,
entiendo que mi castigo,
es no sentir aprecio.

Pero ya es tarde...
Es tarde incluso
para dormir,
Por que he soñado despierta tantas veces.

Es tarde,
para seguir,
por que cuando
me abrieron la puerta;
quise comerme el mundo.

Es tarde;
para conocer el desorden
y las irresponsabilidades;
Porque soy madre
desde los 16

y aprendí,
a actuar a diario...
desde entonces.

Tragándome las ganas
de demostrar,
que en ocasiones,
tal como en mi adolescencia;
aún quiero
perderme en la oscuridad,

gritar,
llorar,
golpearme
y regresar.

Un día no trapear,
no lavar los platos,
no bañarme
y no plancharme el cabello.
Y eso tampoco, nunca va pasar.

Actuando,
para no sentirme tan mal.
Para que nadie se acerque,
a sentir lástima.

Suficiente es la que
yo misma voy sintiendo,
por limitar mi condición
a unas breves líneas,

olvidando poco a poco el gusto por volver a hablar.

Lo único real es la familia,
lo único estable
y lo único
que me detiene
para "tener"
por las mañanas,
que volver a despertar...

Ana Lerma 2014

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