Si acaso mentía

No podría ser justo nunca;
ofender a quien,
cuyo sombrío encanto,
leal y fascinada le estoy.

En cambio,
sería como ofenderme
a mi misma.

No podría ser posible,
de momento;
buscar en otros brazos,
protección y afecto.

Cuando adicta a extrañarle me encuentro.

Y yo,
no soy nada, creo.
Y desaparezco lentamente,
ante El,
pero parece reaccionar
cada vez menos.

No busqué ser
"algo o alguien" en ti.

Y no lo seré después,
ya paso mi turno.

Lo sé. Puedo sentirlo.
Pero, no podría perder
la oportunidad;
tan linda,
de anhelar besarte diario.

De suspirar,
pensando hasta en sus piercings,
adornando tus labios.

Que rozaban con los míos.
Que tanto deseo,
aún por las noches.

Que siguen torturando.

Triste y Feliz.
A cada minuto.
Soy una ingenua que,
en sus ratos libres:

Te piensa y suspira constante.
Te extraño tanto...

No pienso que volverás,
no tengo tanta imaginación,
solo revivo
los pocos momentos
a tu lado:

en el parque,
en la banca,
en la estación de autobuses,
en mi sofá,
en mi cama,
en mi,
sin mi...

Y sin motivo aparente;
sucede, que:
ya no necesito saber de ti.

Quizá seas otra persona,
Alguien, de quien ya no podría enamorarme.

Alguien que intenta no recordarme,
Que solo me prendió lumbre,
abandonándome a mi suerte.

Yo me quedo con,
la silueta que dejaste.
De quien aun me puedo
colgar y abrazar.

De la silueta
que no tuvo miedo,
de decirme que me quería.

Y no sabré nunca
"si acaso mentía".

Pero prefiero no adivinar.

No guardo rencor,
pero siento nostalgia,
de la manera
en que su misterio,
y promesas
pudieron darme alas.

Cosas, cosas... que El ya no recuerda.
(Tonta soy.)
Pero débil y agotada,
aún me escondo.

Comprimiendo el encaje de mis pechos.
Pues pronto voy a deteriorarme ...

Ana Lerma 2015

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