Meditación

En un abril del 2009. Conocí el mar, en una hermosa madrugada.

Distante caminata,
la oscuridad era de climas accidentalmente
perfectos.

Frías y lisas las olas rodeando la luna; no podía distinguir, a la lejanía, donde terminaba el mar y comenzaba el cielo.

Recordé que era entonces, sencillo viajar.

No pensaba claro.
Pero fascinada les sonreía, todo el tiempo.
Me sentía un poco infantil.
En el espejo, jure en vano, no volver hacerlo. Y aquí estoy de regreso, despistada y decepcionante.

Tratando de conservar los candados.

Y recorro inerte, los llantos ajenos, sin anhelo de precisar que todo es lento, pero vuelve a su lugar.

Si pudiera explicar: lo hermoso que es estar ahí, llorar sin dolor en la madrugada..
Incluso aun sin derramar ni una lágrima.

Todo empieza con la respiración y la noche te abraza haciéndote el amor con su magia.

(Continúa; casi lo logro) Que aquí de imprevisto vine hacer raíces, hasta saber a qué época es donde pertenezco.

Le doy la bienvenida, a esa idea que quiere instalarse, con reserva la trataré de persuadir... ("total...")

La noche parece más peligrosa, justo antes del amanecer. El mar comienza a alterarse, las Olas a levantarse y es justo ahí, cuando tome esas enormes bocanadas de aire llenando mis
pulmones.

-¿Sabes?

Qué no daría por volver a esperar el amanecer junto al mar; en total silencio, en total soledad, es una oscuridad distinta.

El mar es brillante, con millones de estrellas, reflejos en constante movimiento
y no te sientes "sola".

El mar es complicado, y tan atractivo que es traicionero.
Se, que de nadar un poco más lejos
(cegada de la emoción),
hubiera muerto.

Nadaba hacia ningún rumbo, perdiéndome consiente de los bultos.

Nadie me extraño y fue excitante -La Luna, el mar y Yo-
Era encandilante, pensaba tantas cosas, tenia tanto frío y
miedo al principio.

Temblando me senté en la orilla, de espaldas al mar. De espaldas a la vida.

Intentaba calmar mis temores. Manipule mi actitud de tal modo que evite voltear, ignorando las olas, cerrando fuertemente los ojos...

Controlarme así fue uno de mis mayores logros, espiritual y físicamente establecí un vinculo desconocido,
Sobria y natural.

Llegue a ese punto que de verdad, ¡necesito ahora!..

llegue a tener mi mente en blanco, de desear morir o desear vivir,
satisfecha en la naturaleza sin necesidad de nadie.

A veces veo la luna, con melancolía y extraño tanto verla de cerca, no se ahora, después de varios años, Qué es lo que pasaría. . .

Pero necesito un poco de esa claridad, de ese frio, de esa oscuridad.

De ganas de vivir
De ganas de morir
De volver a sentirme plena

Ana Lerma 2010

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