En la comodidad del desprecio

Ella, quien con el frío
sólo advierte los miedos en la mirada.
Deja ver demasiado
Pero no es ni la mitad de lo que siente.

Suele incorporarse
sólo por qué el cuerpo
debe hacerlo.

Ella, no merece nada
Ella, no sabe pedir prestado amor
Incapaz de tener confianza:

-Nunca espero un abrazo del tiempo,
Ni el abrigo de los años.-

Y suspira con esfuerzo,
Debiendo tener presente
Que nació para ser olvidada.
Como todos
Como siempre

¿pero no hay más que hacer?
Hoy no debe desaparecer.
Pierde entonces sus contextos,
en aquella débil fragancia a humedad.

Masturbando las heridas, si.
Soñando un poco más.
Distante la locura
Olvida la conciencia
Creé que puede respirar.

Todo una ilusión de esta dimensión
Torpe realidad.

Se aleja, corre, se frustra
Y jamás grita, jamás se acerca.

Nadie la nota indistinta.
Y pretende sólo,
Pasar los días. ..
Al fin, el silencio su amante
Su verdugo,
su único acompañante.

Se aproxima con la neblina.
La observa intranquila,
Mojada, pálida y fría...
Destila pronto
bajo sus faldas
el sudor recorriendo lento el escalofrío.
En la espalda
sobre sus pechos,
Dentro de sus muslos.

Sudor que arde, hiela y quema.
escalofrío que necesita,
Después de aquel temblor
justo antes del incomodo placer.

En su piel, aun no escrita
Una historia de dolor.
Ella se resistió.
Mas fueron perpetuas las lagrimas.
Ni una sonrisa amena
Ni una mirada extraviada.
Y el grito sordo
entre sus piernas sangrantes

Deliraba de placer
Confundida por terminar
Acariciando las cicatrices
Un poco más
Y nunca suficiente...

Apretaba su garganta contra
La poca cordura
Asfixiando los detalles
Que morirán junto, con aquella neblina.

No había nada que detener.
Hemodinamias de lucidez,
Aun no era tarde para arrancarle la piel
Ella sin aliento,
desconocía la ironía que demandaba,
tragos de sereno,
de amanecer paralelo.

desnuda la melancolía,
Potencialmente aturdida,
Y sin sentido..

Abandona su cuerpo
Siente dolor
Siente nausea
Tiene miedo

Más, con la tenue brisa en sus mejillas
Suspira preparada

Instalada para agudizar...
En la comodidad del desprecio.

Ana Lerma 2016

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